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La historia de dos colchones

Es increíble cómo, a veces, olvidamos recordar. Es curioso cómo vamos conquistando etapas, momentos, minutos, horas, juegos, lugares, personas... Sobre todo personas.

No hace más de 2 años logré ver la vida en su máximo esplendor. Me logré conquistar a mí misma, conseguí vencer tantas y tantas cosas. Hace dos años... Mi vida era muy diferente a la que es ahora. Muchos son los que han pasado por ella, muchos los que han dejado huella, una huella que sigue intacta, cuidada, hermosa. Muchos han sido los que se acercaron, muchos fueron a los que me acerqué. Ahora abro los ojos y me doy cuenta de que tan solo me arrepiento de no haber seguido conquistándoles a lo largo de este tiempo. Unos se fueron, otros volvieron para luego marchar, y otros siguen en mí, en mi vida, aunque no sea a cada instante, en cada momento, pero me basta pensar en aquel lugar, en aquel momento, en aquella conversación y la huella recobra su sentido. Y yo vuelvo a sonreír.

El refugio viejo. La chimenea encendida (creo recordar que tan solo tenía un par de troncos). Dos colchones, o quizás alguno más, pero en esta historia solo cuentan dos colchones, dos vidas distintas, dos desconocidos. Juro que aquellos colchones guardan más historias de las que un libro podría contar. La puerta verde medio abierta, y él se acerca. Yo le miro. Y así, tumbados, comenzamos a charlar. Al principio de nada en concreto. Justamente las conversaciones más inesperadas en los momentos más inesperados son las que dan un mayor sentido a mi vida.

No logro recordar exactamente las palabras, ni los gestos, ni adónde fuimos después, ni qué hora era en ese instante. Solo sé con certeza que allí empezó nuestra amistad, nuestra historia, en el sitio más inesperado, al calor de la chimenea. ¿Recuerdas el via crucis? La noche, todo oscuro, un solo rallito de luz del foco de la explanada podría llegar a iluminarnos, pero aún así la oscuridad reinaba en el pinar. ¿Lo recuerdas? ¿Y la canción de Vega?

Gracias por creer en mí. Gracias por dejarme creer en ti.

 

1 Kommentar rossita Permalink 6.8.06 15:42, Comment

"Cosas que nunca te dije", Isabel Coixet

 

 Cuando somos felices no nos damos cuenta... eso también es injusto. Deberíamos vivir la felicidad intensamente y tendríamos que poderla guardar para que en los momentos en que nos haga falta pudiéramos coger un poco... del mismo modo que guardamos cereales en la despensa... o recambios de papel higiénico por si se acaba...

 

2 Kommentare rossita Permalink 10.8.06 00:11, Comment

Ironía

 

Nunca he visto nevar. No sé lo que es sentir la nieve en la mano, notar el frío, llegar a congelarte... Atrapar la nieve y que poco a poco se vaya derritiendo.

Sentir tu mano como un cubito de hielo... Es una sensación que me queda por anotar en mi lista de placeres en la vida.

Que mi pelo se cubra de gotas blancas. Envejecer de repente.

Caminar e ir contando las huellas dejadas. Hacer un ángel. Sentir que soy un ángel...

Hundirme en la nieve, notar mi piel de gallina.

"EL FRÍO HACE QUE ME SIENTA VIVA"

1 Kommentar rossita Permalink 16.8.06 16:06, Comment

NORAS

¿Nunca os ha ocurrido pasar por un lugar increíble y sentir la necesidad de esa persona para compartirlo, que tus ojos sean sus ojos, que ambos disfrutéis de aquel paisaje, de aquel libro, de aquella fotografía, de aquel café de la esquina donde la espuma del café es de lo más delicioso? ¿Nunca? Seguro que sí. Estoy segura de que os encanta mirar a través de la ventanilla del coche en un viaje, no apartar la vista de éste y dejar volar la imaginación. Ir anotando "sitios que visitar". Tus canciones, ésas que consideras indispensables en este mundo, llegan por sí solas a tu mente. Es como si tus ojos fuesen la cámara y tu alma la historia que creas al alcance de cualquier sueño, de la forma más valiente que existe: dejándose llevar por la sensación que te produce aquel paisaje, aquel libro, aquella fotografía, aquel café... Sin importarte el tiempo, sin ni siquiera pensar en él.

¿Sabes? En mi último viaje el paisaje era el de Cáceres-Badajoz, el libro "El Alquimista" (sus frases siempre me acompañan), la fotografía era la de unas faldas escocesas, el café en cualquier bar y la persona eras tú.

Te quiero.

1 Kommentar rossita Permalink 19.8.06 01:08, Comment

generación de los soñadores empedernidos

El alma se ensancha, hasta tal punto de que no llegamos a ver sus límites, los cuatro costados. Cierro los ojos y sueño. Y nunca paro. Abro los ojos y sueño. Sigo soñando.

Mientras camino por la calle me gusta cruzar mi mirada con las de otros, indagar sobre la vida de la gente, notar que alguien es feliz, notar que alguien muere.

Fotografiar con un pestañeo la sonrisa de un niño, el helado derretido por el calor del mes de agosto... un globo rojo que asciende, sin ninguna preocupación, hacia el infinito. Y yo vuelo con él, ansiosa ya de conocer, por fin, a qué huelen las nubes.

Y sigo soñando.

Me cruzo con el niño de la sonrisa. Nacho se llama. Nacho, Nacho... Es curioso cómo en la vida te suceden momentos así, instantes en los que alguien desconocido te hace recordar una parte de tu vida. Ahora soy yo quien sonríe. Y el niño me fotografía.

¿Por qué dejar de soñar? ¿Por qué no ilusionarnos una vez más? ¿Por qué se empeñan en hacernos creer que es imposible volar cuando hace tiempo descubrimos, nosotros, el poder de nuestras alas?

Sueña, pues, que la vida es sueño y ya se sabe que los sueños, sueños son. Y vive soñando, ¿por qué no? Nadie puede arrebarte la idea de que este mundo se ha hecho para tal, nadie puede decirnos a nosotros, a los dos, que el FOLIE A DIU no puede hacerse realidad.

Gracias por creer en los sueños.

 

 

rossita Permalink 21.8.06 00:20, Comment

un domingo cualquiera

Me siento rara, demasiado triste, demasiado pensativa, demasiado melancólica. Quizás de vez en cuando no viene mal estar así, después de vivir la vida, simplemente vivirla, hay que pararse a pensar hacia dónde van tus pasos. Los míos, como siempre que llegan estos momentos, no tienen un rumbo claro, una única dirección.

Me he pasado la tarde entera viendo películas que ya había visto, sentada en esta silla, la misma imagen minuto a minuto. Lo mismo de siempre, la misma sensación, las mismas palabras... distintas lágrimas.

Echo de menos una conversación de las de antes. Llegar a sentir las olas del mar en un parque de Cáceres, cerrando los ojos y dejándose llevar por el sonido al pasar los coches, rápidos, fugaces... nuestra playa.

Echo de menos contar nuestra historia, sin importarnos el presente, sin importarnos nada.

Echo de menos sentarme en una de las mesas, a cualquier hora, y escribirle a alguien en el cuaderno que he pasado los mejores 20 días del año.

Echo de menos la sonrisa de Dani. Los cafés con Espe. La guitarra de Carmen. Las caras de Cris.

Quizás me pasaré toda la vida así. Quizás no consiga hacerme a la idea de que hay cosas que solo quedan en el recuerdo, que por mucho que deseemos de ahí no se moverán. Quizás me guste demasiado la palabra "quizás".

1 Kommentar rossita Permalink 27.8.06 23:29, Comment

"Para nacer he nacido", Pablo Neruda

 

 

 UN AMOR

Por ti junto a los jardines recién florecidos me duelen los perfumes de primavera.

He olvidado tu rostro, no recuerdo tus manos, ¿cómo besaban tus labios?

Por ti amo las blancas estatuas dormidas en los parques, las blancas estatuas que no tienen voz ni mirada.

He olvidado tu voz, tu voz alegre, he olvidado tus ojos.

Como una flor a su perfume, estoy atado a tu recuerdo impreciso. Estoy cerca del dolor como una herida, si me tocas me dañarás irremediablemente. Tus caricias me envuelven como las enredaderas a los muros sombríos.

He olvidado tu amor y sin embargo te adivino detrás de todas las ventanas.

Por ti me duelen los pesados perfumes del estío: por ti vuelvo a acechar los ginos que precipitan los deseos, las estrellas en fugas, los objetos que caen.

rossita Permalink 30.8.06 23:49, Comment