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Los amantes del círculo polar

Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta. Estoy esperando la casualidad de mi vida. La más grande. Y eso que las he tenido de muchas clases. Sí, podría contar mi vida uniendo casualidades...
(Y ahora estaré un par de días intentando asimilar lo que esta película ha producido y reflejado en mi alma....)
Los viajes imposibles
Ver fotos de viajes pasados es un necesario ejercicio de nostalgia . ¿Quién es esa persona de pelo corto y tejanos rotos que nos mira desde una bicicleta al lado de un cartel al borde de un acantilado donde pone “Land`s end”? ¿Dónde está esa chica que parece china y posa ante un glaciar en el Perito Moreno? ¿Por qué ese hombre que lee el Herald Tribune en una cervecería de Praga tiene esa cara de enfadado? ¿A dónde han ido a parar esas gafas enormes que luce esa mujer en un bar de la Croisette? Desde el papel fotográfico nos sonríen , mudos, hombres y mujeres que fuimos nosotros y que de algún modo están sepultados en nosotros, bajo un alud de billetes de avión, reservas de tren , pasaportes caducados, visados de países impronunciables, llaves de hoteles, carteles de “Don`t disturb” , cuentas de restaurantes en monedas fuera de circulación y recuerdos que se han borrado. Hay tantas cosas que hemos olvidado y que esas fotos nos devuelven ante nuestras miras de extrañeza... Y sin embargo otras quedan.
Muchas quedan.
Queda la emoción indescriptible al entrar por primera vez en el Pantheon romano un lejano invierno en que nevaba en Roma. Queda el sonido profundo que corta el aliento y golpea las tripas de los pedazos de glaciar estrellándose en el agua. Queda el miedo paralizante cuando al girar una esquina en Calcuta , un hombre con turbante y dientes rotos nos acercó una cobra a la cara. Queda la sensación de asistir al nacimiento del mundo, cuando un piloto loco, veterano de la guerra del Vietnam, nos descubrió , al son de “La cabalgata de las valkirias”, el "Gran Cañón del Colorado”. Quedan todos los peces que huyeron de nosotros al vernos con el tubo y los pies de pato en las aguas cristalinas de “Los Roques”. Quedan los momentos pasados en una suntuosa habitación de hotel donde pasean todos los fantasmas de “Muerte en Venecia”. Los cientos de capuccinos de “La tazza d`Oro”. La deliciosa salsa del carpaccio que sirven en el Harry`s Bar, el auténtico. El pastel de tres chocolates de Michel Guerrard . El banco de la plaza Fustenberg de París donde se resume toda la nostalgia del mundo. Las extrañas pesadillas en la habitación del hotel donde vivió y murió Oscar Wilde . Los desayunos delante del Pacífico.
Y los viajes a la esquina de nosotros mismos que nunca haremos.
Isabel Coixet
(23/03/2006)
Porque a mí también me gusta recordar. Es imposible no hacerlo cuando sientes que están tan vivos tus recuerdos, como los ángelus en un lugar de la Sierra de Gata, de cuyo nombre jamás podría olvidarme. He vivido tan buenos momentos en compañía de esta canción...
El pie de la locura

Hoy he llegado a casa, con pocas ganas de bailar. La diversidad de acontecimientos que he podido vivir en 48 horas ha conseguido que mis esquemas terminen por romperse. Bueno, así es la vida: llena de momentos buenos y momentos malos (lástima que sean éstos los que más nos afecten. ¿Por qué pesan más las lágrimas? ¿Por qué para sonreír hay que tener un motivo?).
Me senté en el sofá y vi que en la mesa había un ejemplar de Avuelapluma. El caso es que me tiré a él, como si tuviera una necesidad superior e inhumana de meterme en otro mundo para alejarme del mío y emprender la búsqueda de mi "otro yo". Y en la página 18 (mi vida está llena de señales. Totalmente. No creo en las casualidades) me encuentro con el pie loco de la LOCURA ORDINARIA:
Yo detesto mis manos,
pues no alcanzan a dar su tacto a mi locura.
Pero las necesito
para continuar palideciendo
cuando el leve contacto de su dermis se cubre
de respuestas y albricias,
de nuevos horizontes.
Yo detesto mis ojos,
pues no alcanzan a ver el amor que idearon.
Me los arrancaría
si no fuera por miedo a no mirarme
de nuevo ante el espejo de los sueños,
de nuevo en otros ojos,
lo mismo que hoy me miro.
Yo detesto mis manos. Yo detesto mis ojos.
Yo detesto mis manos. Yo detesto mis ojos.
Jose Manuel Díez www.josemanueldiez.blogspot.com
-Te mereces tener sitio para poder desplegar tus alas, y enamorar con tus poemas, y encandilar a más de una chica
... Te admiro como escritor, como persona, como alguien que me invita a seguir escribiendo, a no dejar nunca de hacerlo. Te admiro como alguien con quien compartí un pequeño capítulo de mi vida (curiosamente, los pequeños capítulos son los que más me han marcado).
Búscome, Bebe
Y es que se parece tanto a mí.... Busco, me busco y no me encuentro, y me busco y no me encuentro....
"Ya no me divierto", pienso algunos días. Y al otro día no hay sol que me acueste....