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el guardián

-¿Cuándo hemos envejecido?

-Yo siempre he sido vieja, Ben. Y, ¿sabes qué? No me importa. Los músculos me duelen porque los he utilizado. Ahora me cuesta subir esas escaleras porque he subido todas las noches para tenderme junto al hombre que me amaba. Tengo unas cuantas arrugas, sí, pero he visto miles de cielos y días soleados, sí…Yo solo me siento así porque he vivido y fumado, vivido, cantado, sudado, amado, bailado… y he hecho el amor tanto que he tenido una vida estupenda, en serio. Envejecer no es malo, Ben. Envejecer es un premio.

1 Kommentar rossita Permalink 4.3.07 01:30, Comment

Folie a diu

La idea de que ese mundo lo hubiese descubierto ella la hacía aún más especial de lo que su alma, a voz en grito, haciendo vibrar su huesos, le confesaba, como cuando de pequeña hacía girar una margarita entre sus dedos y empezaba a deshojarla, imitando la parodia de la suerte en la vida, cuando, sin preguntarnos, decide por nosotros mismos, y el último pétalo le decía “no me quiere”, y entonces ella se derrumbaba, e intentaba hacer desaparecer cuanto antes el grito de su alma. La de lágrimas que supuso el momento margarita, la de lágrimas que perdió por no saber decir te quiero a tiempo, por quedarse en el camino, por dejar pasar el tren. La nostalgia se había convertido en su cómplice de locuras.
Pero esta vez… esta vez era diferente. Aquella sonrisa le había hecho sentir tanto, todas esas sensaciones que dejaron de existir para ella habían regresado, como cuando terminó con su novio y le dio por correr, sin ninguna dirección, solo dejó salir su odio, sus recuerdos y corrió… Y entonces empezó a llover, y sus lágrimas ya no se distinguían por la lluvia. Se paró, se quitó el abrigo y dejó que el agua le calase hasta los huesos. No le importaba nada, ni nadie… Solo estaba ella, solo era ella, ella y los pequeños detalles de la vida, como dejar que la lluvia te empape, y entendió que nada ni nadie podría arrebatarle la ilusión por encontrar la felicidad, ésa que los humanos hemos logrado tapar por querer alcanzar la máxima felicidad. Y la verdad es que lo que realmente vivimos es el camino que recorremos para llegar a ella, y en ese camino es donde se encuentra esa felicidad oculta a los ojos de la gente, pero no al de las soñadoras como ella.
Estaba segura de que volvería a ver al chico. Era lo único en lo que quería pensar. 

tonight Permalink 10.3.07 19:13, Comment

Deseando (demasiadas cosas)

Sola. Maniatada hasta el alma. Sola. Pequeños crepúsculos de luz le rayan su morada e inundan de calor ese pedacito de cara que hace siglos olvidó qué es la melanina. Rayada… rozando un triángulo equilátero. La cúspide de las sensaciones, el alba de los sentidos, la memoria de unos peces tristes que acabaron por desinhibirse del mundo. Colores azulados, camisas abiertas… es todo lo que su recuerdo le deja recordar, su pasaporte, sus pies, el qué dirán.
Deambula entre su pasado y su futuro. La conexión entre ambos mundos se vio rota, desmenuzada, agrietada, empapada, como si un aguacero de mil años se hubiese estancado en su vida, como si el diluvio universal tan solo llevara su nombre.
La apatía empezaba a ser su más fiel amiga, y las horas muertas su tiempo, espacio y lugar. Ya no había sitio para una falda o un corsé, ni siquiera para un antifaz.
La cebolla, esta vez, había logrado descamarse. Sus capas se iban marchitando...
Ahora la cebolla tiene frío, y hambre, pero ya no llora.

 

 

2 Kommentare tonight Permalink 21.3.07 22:15, Comment