14 de octubre

No sabes cuánto te he querido,
olvidarte es saber que no hay forma,
ahora tengo que aprender a desnombrarte
con los ojos más que con la boca.

Sigues siendo la dueña,
del gigante que se esconde en mi silencio.

Has cambiado mi forma de mirar,
has cambiado el sentido de las calles.
Caminar sin ti no es del todo andar,
has llenado los semáforos de sangre.

No me moriré, pero ya verás
como no sabré esquivar los vientos que te nombran
No me cansaré, de pensar que estás
a mi lado, pero no como una sombra.

Y no sabes que aún cocino para ti,
y no sabes que dibujo tu perfil
con las frases que hace tiempo te escribí,
con las frases que ahora estallan junto a mí.

Y no sabes que no debes sonreír,
no me abraces, que no sabré salir
de los besos, que de pronto no me das,
de este fuego que me alumbra cuando no estás.

Has cambiado mi forma de mirar,
has cambiado el sentido de las calles.
Caminar sin ti no es del todo andar,
has llenado los semáforos de sangre.

No me moriré, pero ya verás
como no sabré esquivar los vientos que te nombran
No me cansaré, de pensar que estás
a mi lado, pero no como una sombra.

Paco Bello

rossita on 14.10.08 13:18, comment

perdí la cuenta de los días...

Qué dulce es recordarte... mirarte, hablarte, sonreírte y volver a recordarte...

Qué dulce fue quererte... y cuánta soledad siento al no olerte, ni al no besarte, ni tocarte... pero qué dulce es el recuerdo.

Qué dulce fue vivirte...

Qué dulce fue vivir en ti.

rossita on 9.10.08 12:11, comment

día tres

octubre

noviembre

diciembre

enero

febrero

marzo

abril

mayo

junio

julio

agosto

(septiembre)

 

un espacio limitado de infinitas sensaciones

los 90 kilómetros ahora pueden más conmigo

y mañana es día 20... 

1 Comment rossita on 19.9.08 12:09, comment

día uno:

Algo, alguien.. Esperando... Quién sabe a quién, quién sabe a dónde... Tan solo espero, esperando, como única esperanza.
Espiándole a la vida, juzgándola, por justiciera, por capitana del azul.
Buscando, algo, alguien... Esperando... Quién sabe a quién, quién sabe a dónde... Adonde me lleve el corazón, allí, estaré esperando, espiando, juzgando por sentir la espera de la esperanzadora esperanza.

(Mientras tanto yo seguiré observando, analizando, fotografiando a aquella niña de enfrente que, cada día, la encuentro ensimismada, como esperando algo, como esperando a alguien...)

rossita on 16.9.08 02:27, comment

Yo no tengo el corazón contento

Tengo el alma rota, deshecha, inútil, cansada, dolida, estropeada, volada, pesada, infeliz, rabiosa, miedosa, temblorosa, atentamente absorta en un mundo aparte.

Tengo la sonrisa encajada, estropeada, volatilizada, menospreciada, apagada, sin ruido, sin sangre, sin voz, sin alma...

... y mis ojos, desde hace días, solo miran hacia arriba, con lágrimas, con dolor, con impotencia, sin sueños, con ira.

rossita on 28.8.08 18:24, comment

08/04/2008

Me siento a repostar en mi sillón de los recreos, y me vuelvo para atrás: no hay sitio en la azotea.

Los soldados se han vuelto buenos. Ahora disparan hacia el cielo, y uno a uno los pájaros van cayendo

(¿Con quién volaré entonces?)

¡Qué estímulo más pretencioso el querer abrir la vida, sin entender, siquiera, qué es la vida!

Soy una marioneta de risas inequívocas. Mis cuerdas, estoy segura, están hechas nudos.

 

Y no me encuentro.

 

Pretendo que mis dedos se alarguen tanto que pueda tocar el cielo con una mano y, con la otra, la tierra, y no caerme nunca, sostenerme en el equilibrio de la naturaleza.

Y que la rutina me envuelva en papel de regalo, y me mande a la luna, o más lejos, todo lo que ella quiera. Que se me olvide hasta mi nombre, que me vuelva negra, que me entierren en alguna maceta sin tierra, que me rieguen con sonetos, que brille por sí misma mi ausencia.

tonight on 15.4.08 12:25, comment

El desasosiego

Hace mucho tiempo que no escribo. Han pasado meses sin que viva, y voy perdurando, entre la oficina y la fisiología, en una parálisis íntima de pensar y sentir. Esto, infelizmente, no descansa: en la putrefacción hay fermentación.
Hace mucho tiempo que no sólo no escribo, sino que ni siquiera existo. Creo que apenas sueño. Las calles son calles para mí. Hago el trabajo de la oficina con conciencia sólo para él, pero no puedo decir exactamente que sin distraerme: por detrás estoy, en vez de meditando, durmiendo, aunque sigo siendo siempre distinto por detrás del trabajo.
Hace mucho tiempo que no existo. Estoy tranquilísimo. Nadie me diferencia de quien soy. Me sentí ahora respirar como si hubiera practicado una cosa nueva o atrasada. Empiezo a tener conciencia de tener conciencia. Tal vez mañana despierte para mí mismo, y reanude el curso de mi existencia propia. No sé si, con eso, seré más o menos feliz. No sé nada. Levanto la cabeza de paseante y veo que, sobre la cuesta del Castillo, el ocaso opuesto arde en decenas de ventanas, con un reverbero inmenso de fuego frío. Alrededor de esos ojos de llama dura toda la cuesta tiene la suavidad del fin del día. Puedo al menos sentirme triste, y tener la conciencia de que, con esta mi tristeza, se cruzó ahora -visto con el oído- el ruido repentino del tranvía que pasa, la voz casual de los conversadores jóvenes, el susurro olvidado de la ciudad viva.
Hace mucho tiempo que no soy yo.

F. Pessoa, Libro del desasosiego.

2 Comments tonight on 25.3.08 11:59, comment